Reflexión de mi función directiva en la gestión curricular

Hablar sobre la función directiva en la institución educativa se podría definir como la manera de llevar, liderar o conducir a tu equipo de trabajo hacia los objetivos planteados en la institución. Esto, utilizando las herramientas a tu alcance y potenciando las aptitudes y conocimientos de las personas involucradas, siempre con coherencia, apoyo y reconocimiento. Así también, es reconocer la importancia del trabajo individual como parte fundamental en el trabajo colaborativo donde todos se sientan parte del proyecto educativo. Sin duda, se puede fortalecer esta concepción retomando el liderazgo, Maureira (2006) como un factor clave para cumplir la misión de la organización, influir en los actores y otorgar las herramientas para solucionar problemas suscitados en la institución.

El directivo dentro de la institución educativa debe gestionar una mejor práctica de la dimensión pedagógica curricular, para ello se define este concepto que retoma Mansilla (2012:129) de Zabalza (1999) como “el conjunto de procedimientos que los docentes realizan para llevar el currículo desde la objetivación (currículo prescrito) pasando por el moldeamiento y adaptación del mismo a la realidad educativa a través de un proceso de diversificación curricular”. Es por ello que el directivo debe establecer procesos dentro de la gestión curricular que permitan el logro de los objetivos de la institución, tomando como punto de partida el currículum que define a la misma.

De esta manera se puede establecer un programa de capacitación formal a los becarios de la Unidad de Intercambio Académico (UIA), que les permita adquirir las habilidades y orienten a los estudiantes en el proceso del trámite del intercambio. Asimismo, consolidar la formación integral del becario reconociendo su figura e importancia en la constitución de la UIA. Con esta intención es importante desarrollar un sistema de acompañamiento para cumplir con los objetivos por parte del director para lograr una gestión pedagógica curricular exitosa, monitorear y supervisar una tarea. Por ende, se identifican algunos estándares de gestión, así como componentes y mecanismos dentro del proceso de acompañamiento que establecen condiciones que sostienen la mejora.

Dentro de los estándares de gestión en las diversas dimensiones se recuperan algunos elementos que atañan al plan de intervención que se pretende aplicar en la Unidad de Intercambio Académico. En lo que concierne a la dimensión organizativa podemos retomar el clima de confianza dado que se requiere cooperación y la integración de un equipo que capacite a los becarios y se establezca confianza en el proceso. Así también, el liderazgo efectivo es importante dentro de la dimensión organizativa en virtud de que es imperante generar acuerdos entre quienes llevan a cabo el trabajo colaborativo en el proceso de capacitación. Otro elemento a considerar dentro de la misma dimensión es la comunicación del desempeño. Se busca a través de este estándar comunicar sobre la efectividad de las acciones y decisiones sobre el nivel de aprendizaje obtenido en la capacitación de los becarios dentro de la comunidad participativa y compartir las experiencias.

Una vez identificados estos elementos por parte del director, se reconoce la necesidad de llevar a cabo el acompañamiento que de acuerdo con García (2012:11) es asumir “(…) un compromiso con la lógica del cambio personal, institucional y del contexto”. Este acompañamiento en la capacitación formal a los becarios se puede apoyar a través de la intencionalidad y la reciprocidad en donde se implica a la persona en la experiencia de aprendizaje.

Otro componente que facilitaría el proceso de la capacitación sería la mediación del acto de compartir donde se alienta la ayuda mutua, desarrollar empatía por los sentimientos del otro, así como pensar como el otro podría resolver la tarea. Esto propiciaría una mejor práctica de una comunidad de aprendizaje donde existe involucramiento como equipo hacia un fin común. Dentro de los mecanismos que se identifican como una condición para mantener la mejora es el cuestionamiento del proceso ayudando a enfocar la atención en sus propios procesos de pensamiento. Esto les otorgaría a los becarios la libertad de explorar y desarrollar las habilidades que les permitan descubrir nuevas maneras de hacer las cosas y transformar su realidad.

El acompañamiento requiere de la formación de una comunidad de aprendizaje en donde se contemplen acciones de monitoreo y supervisión. Entiéndase la comunidad de aprendizaje como “una comunidad de personas que aprenden conjuntamente unas de otras (…)” (Flecha, 2011). Aunado a ello, debe existir una noción de identidad, compromiso y dominio por parte de los integrantes en esta comunidad. Es importante considerar que los proyectos de comunidades de mejora tienen más posibilidades de institucionalizarse (Malpica, 2009) y con ello la capacitación de los becarios tendrá un impacto al interior de la organización y podría formalizarse como constitutivo de la UIA.

Una vez que la comunidad de aprendizaje comienza a trabajar, se debe apoyar la práctica dentro de la dimensión pedagógica curricular con las herramientas de monitoreo y supervisión, los cuales reflejarán el logro de los objetivos del programa de capacitación formal en la UIA. El monitoreo aparece en el momento cuando el director asesora y reflexiona sobre cómo se está llevando a cabo este proceso de formación en los becarios y revisa los instrumentos que dan cuenta de los avances. Esta herramienta tiene una relación directa con el implicado, es seguir muy de cerca su desarrollo, necesidades o dificultades que se presentan en su camino de formación.

Una segunda herramienta que apoya el proceso de acompañamiento es la supervisión. Se podría decir que esta herramienta se puede utilizar una vez que el proceso de capacitación inicial termine (adquirir las habilidades y orientar a los estudiantes en el proceso del trámite del intercambio de manera eficaz) y comience la etapa de consolidación (reconocer la figura e importancia del becario en la constitución de la UIA). La supervisión permite recuperar los datos objetivos de lo que sucede a través de una valoración o análisis con mayor distancia del implicado. Con el apoyo de diversos instrumentos como estadísticas, entrevistas, informes, entre otros, podremos identificar si los objetivos de la estrategia de capacitación y consolidación se están logrando y en qué medida. De esta manera se incide en las actividades que conforman las líneas de acción y determinar si realmente están siendo significativas para el becario o replantear dichas actividades de acuerdo a las necesidades detectadas durante el proceso de capacitación.

Gestionar la dimensión pedagógica curricular desde la función del director implica conocer qué es lo que se espera en la institución y cuál es proyecto educativo a seguir. Posteriormente, se debe traducir y conectar con las prácticas que se llevan a cabo al interior del área de injerencia. De otra manera, las prácticas de enseñanza-aprendizaje quedan como esfuerzos aislados y sin sentido como apoyo al proyecto educativo. En consecuencia, no existe claridad sobre lo que se está trabajando y cuál es la importancia o significado de ello al interior de la institución.

Aunado a conocer el proyecto educativo y encontrar la manera de darle sentido al interior del equipo de trabajo, no se debe dejar de lado que se debe compartir con la comunidad educativa. Es importante mantener una vinculación con los demás actores (funcionarios, homólogos, padres de familia) que son protagonistas también en el proceso de aprendizaje al interior de la comunidad. Trabajar para mejorar la gestión al interior de la dimensión pedagógica curricular no excluye que debamos omitir ver lo que sucede en las dimensiones que constituyen lo demás ámbitos en la institución educativa. Lo anterior, nos proporcionará una visión integral sobre dónde estamos situados respecto al panorama general del proyecto y cómo nuestro trabajo impacta en nuestra área de gestión.

Referencias

“Comunidades de Aprendizaje: entrevista Ramón Flecha” (2011) Disponible en: https://www.youtube.com/watch?v=Rs7_XSNKehA, [14 de mayo de 2016, 10:19 hrs.]

GARCÍA, R. D. (2012). Acompañamiento a la práctica pedagógica. Santo Domingo: Centro Cultural Poveda. Serie: Acompañamiento Pedagógico No. 1.

MALPICA, F. «La gestión pedagógica a través de comunidades de mejora sobre la práctica educativa», Revista No.179. Aula de innovación educativa. Febrero, 2009.  consultado enhttp://es.escribd.com/doc/53547056/Gestión-de-la-Calidad-Educativa.

MANSILLA, S.J., Tapia, G.C., y Becerra, P.S. «Los elementos obstaculizadores de la Gestión Pedagógica en Liceos situados en contextos vulnerables». Educere, vol. 16, núm. 53, enero-abril, 2012, pp.127-136. Disponible en http://www..redalyc.org/pdf/356/35623538013.pdf

MAUREIRA, O. (2006). “Dirección y eficacia escolar, una relación fundamental”. Revista Electrónica Iberoamericana sobre Calidad, Eficacia y Cambio en Educación, 4(4e). Disponible en: http://www.rinace.net/arts/vol4num4e/art1.pdf

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